viernes, 23 de marzo de 2012

Javier

(1972 - 1990)

Ese día estaba feliz y radiante.
Como tarde de circo,
 todos acudieron a ver aquel espectáculo,
donde todos sabían la hora,
 pero nadie quiso avisar al sorprendido.

Al instante de escuchar la terrible noticia,
mis pies se dispararon
como alma que lleva el diablo.
Ya casi sin aliento,
sólo encontré un charco vivo y espeso
que desgarró mi garganta.

Caí de bruces presa del horror,
dolor que atormenta,
indiferencia cruel.
Humillación que maltrata,
cuerpo indigno,
sin memoria y sin voz.

Terminé por encerrarme
en la soledad de mi cuerpo
delgado y juglaresco,
sin derecho a lanzar
un grito de indignidad
ante esa miserable muerte.

Mi hermano Javier
fue un joven maravilloso.
Joven alegre y a veces pensativo,
tierno y hermoso lo recuerdo,
aún guardo su última sonrisa
en el último adiós.


Te amaré por siempre.  





Mi hermano Javier 
fue un joven maravilloso.
Joven alegre y a veces pensativo,
tierno y hermoso lo recuerdo,
aún guardo su última sonrisa
en el último adiós.

Te amaré por siempre.  




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